Ayer convencí a medio mundo para ir a cenar un BO-BUN.
El bo-bun es una sopa china que me
chifla. Más por el nombre, que por el sabor. Eso de Bo… Bun es como si nos
fueran a saltar los fideos por la cara. Los que me leéis hace tiempo sabéis
cómo me pierdo en el caldo de los fideos chinos, removiendo en el bol los
recuerdos.
El caso es que casi todos nuestros restaurantes
chinos han sido sustituidos por restaurantes japoneses, pero con los mismos
chinos, eso sí, pero en plan más chic e
intentando seguir dándonos gato por liebre.
El caso es que encontramos el Bo-Bum en el barrio
chino de París, en el XIII ème y conversamos sobre la cultura. Sé que muchos de
vosotros os créeis y pensáis que soy una
estirada… pero no. El que me conoce de veras sabe que en el fondo, hasta se
puede hablar conmigo.
Pero en estos
momentos en los que todos estamos defendiendo una educación de calidad, cuando
alguien se me pone por delante y publica que no hace falta leer a ciertos
clásicos de todos los tiempos, y que encima se vanagloria de no haber leído, ni
falta que hace, y los comentarios son subliminales, del tipo
“pues yo tampoco, ni falta que hace”.
“Prefiero leerte a ti…”
¡Ay!
Que me entra la vomitera, y las ganas de empezar a
dar mamporros a trocho y mocho.
Pero, ¿estamos locos o qué????
La gente autodidacta es digna de todo respeto. La
gente bruta, y contenta y ufana de serlo, pues como que me eriza el vello.
He pasado los mejores momentos de mi vida con un
vagabundo amigo a quien le doy sábanas, mantas, le invito a cenar y le presto
libros. Me miran mal por hacerlo.
Pero a esta gente que va de incult@ y sobrad@, y a
la que hay que aplaudir, me dan ganas de mandarla un poquito a la mierda.
Cuando tenemos la SUERTE de poseer cierta cultura,
de mimarla, y defenderla, no me la deprimáis, por favor.
Si existe gente que prefiere ser bruta, no le
alimentéis el ego…
Los poderes, gobiernos y sistemas obsoletos se valen
de esa manipulación del saber para anestesiar al Hombre y a la Humanidad.
Y a los amantes sordos, para seguir enviándonos ramos
de rosas.
Claro, ya lo sé. Somos y seremos más felices ignorándolo todo.
Y el saber no sirve para nada… no nos hace ser mejores….