viernes, 23 de mayo de 2014

Une journée pas comme les autres.


El metro de París es una jaula de grillos, nadie anda en su sano juicio. Es lo que hay. Luego os sigo contando.
Esta mañana tenía que estar bien tempranito a las 8h45 en una cafetería, en la que había quedado con el insufrible de Fernández antes de presentar el balance y los datos de un trabajo en el que ambos íbamos defendiendo ideas opuestas ante un proyecto común.

Yo salí medio zombi. Me levanté a las cinco y media, me preparé un café mega cargado, y aun así ni el palito del rímel conseguía levantarme las pestañas.  La ducha esta vez fue como el agua que corre y resbala y no despierta… Le di al grifo del agua fría a todo tren, y ahí que va y la lanzo sin piedad por este cuerpo, y la cabeza como que reaccionó primero  porque se me quedó congelada en un satiamén.
Salí, tras tomarme el café mega cargado, me calcé los tacones malvas que me regaló la Lauri, y me puse una fardita malva también con un escotazo blanco y con mucho encaje de lencería.
Cuando una es bajita, y sabe que siempre ha conquistado sentada a todo lo que le interesaba llevarse al huerto, no cambia la estrategia,  y cuerpo para abajo ya se deja de tonterías y aprende a sacarle pimentón al canalillo, pa que nos vamos a engañar.
Así que escotazo al canto, tacón moradito, y con un sueño arrastrao viejo y aromatizado de mal tiempo, ya lista, cogí la cartera, y llamé al ascensor.
Esa es otra. Vivir en un séptimo donde aun quedan 3 pisos más para arriba, no llama a la tentación sino al cabreo. Joerrrr!!!  Que a la hora que llame uno al pinche ascensor está ocupado y tienes tiempo hasta de rezarte un par de rosarios para ver si el día sale como Dios manda y con la bendición esa tan latina  y de culebrón incluída.
Reviso la agenda, vuelvo a casa para buscar el tabaco que me había dejado otra vez ligando con la taza de café, salgo,  y nada. Espero taconeando en malva y por fin llega el deseado. Así he apodado a mi ascensor. En él, la pija del noveno  y mi vecino guapo con el que veo todos los partidos del Barça contra el Real. Ambos somos de equipos rivales, y mira que lo pasamos bien tras los güisquis y las pizzas echándonos dardos envenenados.
Pues bien. Llego ya por fin a la calle, y ya son como las 7 y pico, y me da un coraje que pa qué. No llego tarde, menos mal. Pero en el metro, yo ahí, escotazo con  tetas bien puesto, encaje en su sitio, moñete bien hecho (como media hora haciéndole un homenaje a cuatro pelos) y va y me siento al lado de una mamma africana de lo más divina. Multicolor, sonriente, con esos trajes tan de ir por casa, que no sabe una dónde le podría meter mano, y su pañuelo haciendo un lazo en la cabeza, que les queda de la muerte y además se hacen en un pis pas.  Pues nada, saco Mil años de soledad, perdón, Cien años de soledad que estoy volviendo a intentar leer (y esto es puro masoquismo por mi parte, pero bueno), cuando mi vecina,  hace amago de que se baja en la parada siguiente.
Se levanta, y con sus aires africanos y esa especie de capa foulard que lleva,  arrastra en su salida con las gafas que llevo en la cabeza, medio moño, la mitad del escote, todos los años completos de la soledad del Gabriel, y sale tan campante del metro. La gente del vagón empieza a reírse como una fiera desatá, y a mí me da por reírme también y alzarme de hombros. La gente, simpática ella, me recoge gafas, medio moño, libro, (escote no, porque hasta ahí habríamos llegado), y a carcajada limpia… y encogiéndose de hombros también como haciéndome un guiño. La cosa se hubiese podido acabar ahí, ¿no? Pues va a ser que no. Ya que desde afuera mi linda mamma africana golpea el cristal de la ventanilla del vagón, me lanza una sonrisa de las de rendir a todo un ejército, y me lanza un beso con la mano.  Me echo a reír,  le mando otro, todo el vagón riéndose, y pienso que en el fondo sabía las ganas que tenía de que me llevase al Africa antes de ver al gil de Fernández.
Me bajo con el moño todo chuchurrío, Fernández al verme me suelta, ve al baño por favor y acomódate porque vienes de la fiesta de anoche, verdad??
Y de haber podido clavarle un gancho de esos que cabalgaban sueltos del moño en to los ojos como que…. Es que me da cada idea…
El día  me fue rebién. Porque se lo fastidié a Fernández.
A Fernández le salió torcido.
Y no me río, eh???


De vuelta a casa, ya es tarde, vuelvo a coger el metro. Y un caballero me tira los tejos.

Situación.

Moño como pa asustar hasta a la bruja de la Blancanieves. El escote ya no está en su sitio. ¿A dónde estará?  Me asemejo a una lechuga de esas que no se quiere ni pa ensalá. Los cien años esos de soledad, parecen miles… y ese caballero, pidiéndome el teléfono, que si me estaba esperando desde que nació, que si mi pie necesita un masaje, (es que esto de llevar muleta, no sabéis lo que da de sí, eh? A las desesperadas os aconsejo llevar siempre una en el bolso) que si la mantequilla de Karité… que ni me imagino las virtudes que tiene... y va y me duermo. Genín sabe que soy de desplomarme hasta en una silla en el minuto menos esperado cuando el cansancio me vence.
El caballero me da unas palmaditas, y me doy cuenta de que me he pasado 10 estaciones.
Me despido, le digo que soy viuda. Y que ahora estoy en pleno luto. Me deja su teléfono, y echo para atrás.  Me queda un cuartico de hora antes de llegar a destino. Y ¡¡ay!! Hogar dulce hogar… y puto ascensor!!!. Ni de día ni de noche... es peor que un amante infiel el muy jodío.
Llego a casa, es tarde, me pego la ducha y me visto para ir  a mi antro y perfumarte la vida con un bolero.

La vida sigue....







19 comentarios:

  1. la histeria/historia que parece cuentacuentos de la africana y su conqué, tié su gracia.
    Vaya si la tiene,!!!
    (¿es continuación de aquella, similar, que narrabas no hace mucho?)
    amarra bien tus gafas, no sea que un tironazo sin malicia ponga la marca de lo inevitable y te amargue una semana entera.
    ¡El cafelito, a palo seco sin endulzantes, te hará duña y señora de cualquier situación !!!!
    Besos

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  2. Jajajajaaaa... Zarza me hiciste reír con ganas con las peripecias de tu prota en el metro.
    Así que luciendo el mostrador... eh? Cuando hay buen material hay que exhibirlo, pa' que lo tenemos ¿no? También me imagino la fardita malva haciendo juego con los tacones...
    Muy bueno, tenés fluidez y salero para contar las cosas, me encantó.
    Besos, guapísima.

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  3. jajajaja 10 estaciones te pasaste nada menos !!!
    Pesao el Fernandez...
    Si, doy fe de tu sueño profundísimo y angelical al mismo tiempo :)
    Esas telas que usan en la cabeza me encantan, no se de donde saldrán esos colores vivos y alegres, son increíbles, a la par que su porte suele ser de una elegancia suprema.
    Besos y salud

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  4. Otro de tus relatos ágil y bien redactado. Se lee ligerito y se camina a la par tuyo. No sabrás, pero vi perfectamente a la negrita africana que que describes tan bien y hasta siento el beso que te envió del otro lado del vidrio.

    Me gustó bastante, Te dejo un beso y un fuerte abrazo.

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  5. Lo has descrito tan bien, que me ha parecido ver ese meneo de la mamma y me ha entrado el ataquillo. Por cierto, que instante mágico,¿no?
    Es de esos momentos que encandilan y casi diría que premonitorios de un día especial.
    El tuyo lo fue, a excepción del jodía ascensor, cáchis.
    :D
    Besos miles.

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  6. Jajajajaj.......me ha encantado la historia, que arte tienes para contar situaciones cotidianas!!..me has hecho reir en un par de o tres de lineas.

    Yo saco una conclusión de todo esto, a ver si me das la razón:
    Tanto "emperifolleo" no es bueno porque entonces los hombres nos visualizan perfectas y nos temen, lo mejor para ligar es ir bien ojerosa y despeinada...jajaja.

    Un besote guapa!

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  7. Jajajajaja

    Si es que he estado ahí, contigo, viéndolo todo :D

    Besos, querida rebelde

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  8. A Fernandez, con tanto mirar el canalillo, lo dejaste fundido y perdió, eso se llama armas de mujer, jugáis con ventaja.

    Un abrazo.

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  9. Ja ja ja me he reído, cielo, qué bien lo relatas, parece un corto que podría titularse "Subway" (como la peli, sí). Logro imaginar ese beso a través del cristal, seguro te la vas a volver a encontrar y se harán amigas y todo.
    Besitos besitos

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  10. alguno de allí....seguro que llamaría al racismo como causa de "tus males"

    tus estas retequeguapa siempre y como vayas

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  11. De verdad que eres graciosa y esta entrada va de perlas; da ánimos a cualquiera dí que sí mi niña que te has alegrado tú alma como dicen por estos lares...Gracias a la mamma afriqué te animaste para la cara de altramús que se nos va a quedar después de saber quien va a salir para las Europeas.

    Eva ,un regalo pasar por tu orilla gracias por compartirlo.

    Besos.

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  12. Para qué viajar a países exóticos, o en busca de la aventura.... ¡Si basta con tomar el metro en París!!

    Muy bueno el relato... y ...se non è vero, è ben trovato. :)))

    Bsss, leona

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  13. Precioso, Zarza. Me encanta el tono.
    Tienes que hacerlo con frecuencia¿sí?

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  14. En mi ciudad, una provincia latina atascada, viajamos en un bus articulado, larva de metro que no creció, y suceden mil historias que se vuelven invisibles para los plebeyos. Yo soy un náufrago en la ciudad, un monje mundano.

    He gozado los peldaños de tu día, y me he sentido macho desenfocado, superficial y absurdo. Nombrarme aprendiz de escritor sólo coge sentido al encontrar narraciones como la tuya.

    Muy bien.

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  15. Con buen humor, si señora.
    Uff, ese metro, la de historias que se llegan a vivir....
    Besos, bella dama

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  16. A ese Fernández habrá que pegarle dos zarandeos, y no dejes que el cochino se fije en las mamas y el canalillo. Con perdón por mi atrevimiento, si se tiene que fijar alguien en eso, que sea este humilde siervo.

    Besos EVA.

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  17. jajajajajaja, me has hecho reir un rato. Gracias y besos

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  18. Parafraseando al tipo aquel:
    "Zarzamora dans le métro..."

    Lo que me he reido, xiqueta.

    Salu2 metropolitanos.

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