viernes, 5 de septiembre de 2014

CLAROSCURO II

Disculpadme, porque esta mañana experimenté con todos vosotros una de mis primeras clases del año con mis estudiantes de segundo año.
Como bien sabéis, y os  agradezco a todos los que me comentasteis apenas lo publiqué, escribí algo sobre una resabida frase :  Every rose has it's thorn en la lengua de Shakespeare, o en la lengua de Molière  por Ronsard, el célebre Rosero,
Direz, chantant mes vers, en vous émerveillant :

« Ronsard me célébrait du temps que j’étais belle ! »  (…) Cueillez dès aujourd’hui les roses de la vie.

O en boca de Baudelaire y su canto a la Beauté, o en todos aquellos poemas clásicos  que habréis leído sobre la rosa, en la que se exaltan su belleza y las espinas que ésta conlleva, ( no os voy a cansar con las citas) y su imagen representativa dentro de nuestro imaginario colectivo, que presupone que todo placer en la vida conlleva su parcela de sufrimiento, o su fugacidad en el tiempo,  asicomo su crueldad que como parte humana asumimos,   considerándolo como sinónimo empático de que todo en la vida esconde una parte amarga, y por ello sólo nos queda vivirla como mejor podamos.
La frase que escribí esta mañana,  en sí era una perogrullada para los que creen que,  o bien ya lo saben todo, o bien que se puede decir cualquier cosa y etiquetarla como poesía, o que se dejan sucumbir ante el hecho de que ya todo estaba dicho.

Si lo pensáis bien, mi frase no era tan anodina….
Con los verbos, “abrigar” y “encubrir” le otorgaba una parte de misterio no tan consabida.
A mis estudiantes les escribí la misma idea pero bajo un lenguaje y metáforas muy distintas, yendo desde lo más superficial hasta lo hermético.
Ejemplos:

Soy una rosa, te voy a hacer sangrar.
Toda rosa tiene espinas, ni te acerques.
Las espinas sin la belleza de una rosa, serían efímero dolor.

Y así…,  no os las cuelgo todas porque la lista era de 100 frases, y entre ellas la que dejé aquí publicada.



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