miércoles, 9 de agosto de 2017

LÉGÈRETÉ





                                                 
                         Soy mi mejor isla.
Y en ella, libre de ataraxias, de dependencias, y tanto de recuerdos 
como de olvidos, siento lo mejor de mí.

Hay noches y días, que cálidos como las sombras, nos atan al pérfido abandono de unos besos de canela. Nos hacen olvidar la crisis, el presente, los anquilosados pasados, y nos cuelgan al abismo de un futuro. 

La huida siempre ha sido uno de mis refugios, el lugar idóneo donde partir para sobrevivir ante aquellas verdades que casi siempre acaban en falacias, hacia aquellos puntos de partida a los que no hay que volver, y que son como un vuelco innecesario para saber que existimos en alguien o simplemente que seguimos existiendo, o sencillamente para ir a bañarnos o bebernos  las raíces para regenerarnos un poquito las ramas y las alas.

Nunca me ha costado hacer las maletas, tal vez porque nunca las acabo de deshacer. Siempre a punto para tomar ese avión, ese tren, esa nueva quimera.

Nunca cargo con nada superfluo.   

Tan solo un par de vestidos, ese traje de chaqueta, el neceser, los tacones, la cámara, las bambas y los vaqueros. 

Los libros los suelo comprar de paso antes de subir a los trenes o los aviones, son como mi pasaje, y en ellos anoto la fecha de cada aventura. 

Es fácil hacer una maleta cuando has pasado media vida viajando, es como lavarse los dientes o mirar el reloj, me suelo decir mientras voy empacando, porque suelo ponerme siempre lo mismo. 

Lo vital, lo importante, lo llevamos ya en los bolsillos y en la piel:  la sonrisa. 

El "guiliguili" que uno siente en el estómago por mucho que haya viajado, con sus maripositas dentro, y con las manos recién lavadas con agua de espliego para tocar y sentir, ésas que no falten,  ya que a fin de cuentas son las únicas llaves que nos abrirán las puertas; y ya casi lista, con la mirada puesta, ante ese nuevo desafío,  abriré/mos mañana los ojos al despertar. 

Como decía el poeta:





Y es que soy mi mejor isla...
Sí.


Me voy, me voy... 

Y,

cuídense muchooooo, muchito, mucho.

Hasta pronto.


P.S : Y os dejo  LLuis Llach y Silvia Pérez Cruz- hoy tocan dos temas que ya he colgado en muchas ocasiones, que os sonarán a los acólitos, porque una vez más,  ya salgo a que  la vida me bese de nuevo la orilla.  Voy por la mía, lejos, ya que en cualquier lugar donde haya vida, o allí dónde la huela, aunque la sienta ausente,  está mi patria:  la  Libertad, la única patria que conozco. 
Sé que cada uno de vosotros,  ya tenéis el/la vuestro/a propio/a...
A mí me quedan aún muchos continentes e islas alas  por descubrir...
Y allí voy...


Besazo.











5 comentarios:

  1. Yo, que tan viajero fui, ahora me cuesta un mundo hacer la maleta, por eso viajo sin ella...
    Que lo pases genial a donde quiera que vayas, guapa :)
    Besos y salud

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  2. me ha gustado eso de comprar los libros por el camino... igual te lo copio!
    pásatelo bien!! (que sé que lo harás)
    y que me ha encantado la entrada!!
    y "verte" así de bien, guapa!!
    muchos besos veraniegos!!!

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  3. Tantas maletas hizo por huidas o-y por amores...
    Gracias dejarnos con musicas.
    Buenas islas para ti

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  4. Leo y siento nostalgia :)
    Huir hacia delante. Así lo llamo, porque lo has dicho a la perfección: nutre, regenera y en esa distancia algo cambia.

    Besos enormes, querida Rebelde, de otra viajera que acaba poniéndose lo mismo.

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  5. ¡Espero que hayas pasado un feliz verano, Zarzamora!
    Salu2 d'été.

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Rebeldes que dejaron su Madreselva