La Muerte, la
Calaca es ese personaje que más tarde o temprano vendrá a buscarnos.
Es un personaje
que desconoce la educación, el estatus social, raza y color, edad y profesión,
virtud, lealtad, bien o mal.
Le importa un
carajo , no le importa lo que hayas hecho durante tu corta o larga vida.
Cuando llega se limita a recordarnos nuestra fugacidad, el
hecho de que llegamos con el único fin de emprender nuestro efímero recorrido
en sentido contrario.
Y aún es más.
No olvida
martillearnos el:
“Llegaste hasta
aquí para irte en el momento en que yo lo precise, sin advertencia, sin posible
escapatoria, sin plegarias, sin compasión”.
Ana Céspedes Catañeda, en su último poemario, nos advierte de este fin y nos aconseja a quienes seguimos en vida, y en pie, lo difícil que resulta el duelo, y con cierto sarcasmo y gran parte de sabiduría de lo que nos ayudará a seguir adelante, y de lo que mejor dejemos atrás. Y es una gran sabia. Os invito a seguirla.
