Suenan y retumban
los tambores de guerra. Los Kodo golpean mi sien. Ruído, cuerpos amortajados en banderas en nombre de cualquier
patria que regresan a los cementerios del olvido. Desorden dentro del orden caótico que amordaza
las bocas mutiladas de una libertad prostituida.
Tengo miedo. Lo
confieso. Mis crisis de ansiedad son el eco de un misil, el disparo y la muerte
que anida en los cuerpos inertes de miles de inocentes que jamás un tribunal de
justicia logrará exhumar.
Ahora bien, no
contad conmigo para apoyar ni a unos ni a otros… viví en carne propia la venganza injustificada de los islamistas en los
atentados del R.E.R en St Michel en 1995 de vuelta a casa, y su furia
incontenible contra Charlie Hebdo que se llevó a amigos de una tolerancia que
jamás conocerán estos locos islamistas y su ataque contra miles de personas que
festejaban en Israel el 7 de octubre. No contéis tampoco con mi apoyo a los
locos Putanos, Trampiadores o N'Otan’yaus, ni con los desacuerdos de una "Des'Unión Europea"…
Hoy critican a
nuestra juventud apodada Z por su falta de creencias, ideología… Generación
Perdida diría yo… Historia, Années Folles, Peace and Love, Apocalypse Now…
Perdonadme,
desvarío, casi con un pie al otro lado del abismo, abrazo lo único que me queda
: Mi libertad de pensamiento, palabra y obra y si no por omisión ya sin culpa, reivindicando un sin mea culpa, y asumiendo ir a los infiernos por decir lo que siento, y aunque me mandéis … allí donde tanto vosotros como yo… sabemos.
La guerra es esa serpiente Cobra que se muerde la cola ad vitam aeterneam.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Rebeldes que dejaron su zarzamora