martes, 3 de junio de 2014

Prosaïques rêveries

Se lo dijo una y mil veces. Se lo repitió hasta la saciedad. Lo sabía. Lo intuyó desde el primer día, pero es tan fácil mentirse como buscarse un sueño en alguna nube aparcada en el cielo o en alguna luciérnaga fugaz.

Luego fue estrella, y feneció, aislada, hasta que deshecha en su purpurina, paulatinamente fue convirtiendo su brillo en mate, máscara sin magia, cuerpo sin destello, lentejuela en el abismo, cuento opaco de sombras sin incendio en la noche, cenizas, polvo noctámbulo. Y fue entonces cuando el tiempo se enrabietó, y le gritó al oído que existía el dolor más allá de los sueños, disfrazado de luna.

A fuerza de intentarlo sabía que acabaría por lograrlo, como en un entrenamiento constante y diario, a razón de varias horas por día.  Primero lo echó todo por la borda, luego intentó recomponer los pedazos de un cristal tan frágil que se cortó las yemas de los dedos, y en un arrebato lo arrojó todo al mar.

Entre su regazo y mis brazos brotó un milagro de almendras y ternura. Ahí no cabían ni las miradas recelosas, ni el chirrido de los celos ni la rabia, ni el cascabelear de las sospechas, ni el mortecino alarido silencioso de los reproches con carcoma, ni la triaca ni el bálsamo para la herida que vendría después.

En el sueño habitaba el orden;  de entrada desearnos y amarnos, luego extrañarnos bajo la sutileza efímera de la añoranza,  alcanzando después la cúspide del sufrimiento, muros, ladrillos como atalayas erigidas en la distancia de lo que sabemos inalcanzable.

Lo sabíamos. Ni siquiera intentamos traicionarnos ni mentirnos.



Hoy que el barro ha confundido los pasos y los estigmas, que llueve, y que el olvido se refugia en las varillas de un arrinconado paraguas bajo el   ángulo oscuro de algún bar, llora prosaísmo y realidades. Imposible permanecer impermeable, fragilidad etérea de un ser que se desvanece y se va quitando la piel, las pieles de un viejo yo,  que sigue caminando sin rumbo fijo ante las veletas circunstancias de la vida.


                                                            



14 comentarios:

  1. Imposible permanecer impremeable porque tanto la lluvia como las lágrimas nos dan tanto como nos quitan.

    Un abrazo

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  2. Parpadeos que conforman una vida. Así es, tan leve, tan pesada.
    Besos, muchos besos

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  3. "un milagro de almendras y ternura", qué hermoso
    Besos

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  4. deja que todo sea nada más que humo.
    el humo no pesa
    no parpadea
    no es sueño
    la costra de ternezas es permeable y la lluvia puede ablandarla.

    besos

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  5. Y la piel se seguirá quitando hasta el final.

    Besos Evita.

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  6. Te he leído sintiendo que tu prosa era música, sin letra, nunca me había ocurrido, espero que me suceda mas veces porque he disfrutado de forma diferente :)
    Ya ves, el dicho "no te acostarás sin aprender una cosa nueva", esta vez ha funcionado.
    Besos y salud

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  7. Un ir y venir por las arterias de la mente . Un caerse y levantarse a puro tesón. Un dolor que late para que no se olvide. Una realidad que se afronta con valentía. Un sueño que se desea alimentar, pero...

    Besos

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  8. aquí otra que camina sin rumbo fijo...
    todo un arte el de dejarse llevar, a veces, por las circunstancias...
    que me ha encantado!!
    y un montón de besotes!!

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  9. Vas a tener que darme lecciones para escribir: vaya delicadeza.

    Besos EVA.

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  10. Me ha encantado eso de la nube aparcada en el cielo.
    Creas unas imágenes maravillosas, Zarzamora.
    Chapeau!!!!
    Salu2, Madreselva.

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  11. Uno de esos textos que me callan. Tal es mi comentario.
    Aplaudiendo, como siempre.
    Un beso.

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  12. Me conmueve tu sensibilidad, Zarzamora.
    Eso.
    Y mucho.

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  13. Fácil, sí, como soñar estrellas fugaces, que deslumbran un efímero momento y dejan nada.

    Una vez más, te felicito por tu buen hacer tejiendo palabras, y por esa sensibilidad que traspasa la pantalla.

    Besos, querida rebelde

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Rebeldes que dejaron su Madreselva