viernes, 24 de julio de 2015

LAS PEQUEÑAS ESENCIAS VERÓNICA C


A Verónica C.  Tinta de Sueños

Describir a Verónica C sería como decir cómplices, lejano siempre vivo acercamiento, empático sentimiento, hondura en la arboleda umbría con sus rayos de sol penetrando mecidos al viento de poniente, sinceridad en el trueque, triaca de sonidos de cigarras ante un mar bravío, revuelo de versos trenzados en jazmines enredados en insomnios que se desperezan bajo el verdor de amaneceres inquietos.

Penetrar en su pequeño poemario, es como inhalar cien aromas distintos bajo el perfume del azahar y de la bruma, es abandonarse allí donde el tabique nasal se parte en dos, ante el claro oscuro de un quiasmo que navega entre la vida y la muerte.

Un día amanece y es Noviembre y un encaje deja dilucidar entre sus sutiles transparencias la piel de nuestra poeta, calándonos las venas con su delicadeza hecha con los bolillos de sus manos artesanas.

Pasear por sus versos es sentir la fragancia del contraste de aquellos lienzos en los que J. Valdés Leal perfumaba el ayer y el hoy cansado bajo la tenue luz tenebrosa de una vanitas.

Sus versos son vacío, salto, auroras boreales frígidas e histéricas que se adormecen con sus secuaces sombras de cipreses sostenidas por el halo de la vida.

La tinta de los sueños de Verónica C, es fogonazo, mortaja exhalando una epidermis marmórea en la que los girasoles encuentran su grito, las amapolas, las gardenias y las dalias dan vida al bulbo olfatorio, al vaho del ser.

Las pequeñas esencias, es brisa que navega entre un estampado de flores que salen del bodegón clásico y reseco de la desesperanza para recostarse a contraluz del duelo vida-muerte, donde sostenida y de puntillas, con el pie derecho y el talle erguido, en alto vuelo ante la cuerda floja del calendario de la fragilidad de la existencia, con la tibieza que adorna la elegancia, se abanican los versos de este poemario expandiendo emanaciones, emociones, bajo el recóndito aire de la esperanza difundiendo el aroma de un amor inquieto.

Sangran las noches, muere la luna, y la fragancia de estas pequeñas esencias, sobrevuela la pituitaria, y en su efluvio nace la nota agridulce de una mujer que se derrama en versos siendo la metonimia de cada uno y sus múltiples pequeños aromas.

Cada verso, es uno de ellos. Y ya nadie podría decir que padece de anosmia tras su lectura.

Altamente recomendable para plantar nuevas semillas en nuestro Jardín de las Delicias.

LXXIII (extracto)

Fui ellas,
Aquellas que beben rosas.
Todas ellas,
Las que paren soles y viven en la sombra.

L
Hoy me arrodillé
en la calle sucia
y llena de pasos.
Me bebí a sorbos
un charco.
Loca me llamaron.
Pero ellos no sabían
que era el cielo
lo que me bebía.


Gracias, Verónica.
;) Ya me llegó...


18 comentarios:

  1. Despuès de tanto tiempo sé que me ha faltado la locura.Ahora ,a veces llego...

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  2. Querida Eva,
    Muchísimas gracias por esta reseña. Me has emocionado.
    Me alegra saber, pues cada palabra tuya así lo refleja, que el espíritu de "Las pequeñas esencias" ha llegado entero a tu corazón.

    Gracias, mi querida rebelde.

    Mil besos

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  3. Desde luego, Madreselva, son versos que no te dejan indiferente.

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  4. Nunca te contradeciría yo en estos temas, porque de las pocas cosas que se, sé que sabes mucho y no soy del todo necio, en cualquier caso hay que respetar a quién escribe que se bebe el cielo en un charco de la calle.
    Muy bueno el Chang este... :)
    Has vuelto con las pilas del gusto muy bien cargadas, ojalá que el resto de los miembros del cuerpo te funcionen igual que la cabeza... :)
    Besos y salud

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  5. La leo y sé que la has reflejado tal cual.
    Enhorabuena a ti por la reseña que nos has regalado y a ella por hacer lo que hace y como lo hace.
    Besos a pares para vosotras.

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  6. Interesante reseña, la muestra es magnífica. Tendríamos que encontrar el libro.

    Besos Evita.

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  7. Un perfil atractivo, lleno de vida, muy sugerente.
    Un beso, querida Eva

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  8. Tengo que leerla. Besitos para las dos.

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  9. Así es Verónica
    una gran poeta
    y un encanto de persona.

    Besos a las dos

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  10. Vamos... me has convencido. Vuelo a su encuentro.


    Bss

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  11. La poesía siempre palpita...
    Un abrazo.

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  12. De que Verónica es un encanto, no me cabe duda...la conocí "casualmente" y me cautivó tanto su delicadeza en lo que bien expresa como en su presencia femenina...si, me cautivó! gracias por este reconocimiento a ella...<3

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  13. Un encanto de poeta y de persona.
    Muy bonito.

    Un beso y gracias.

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Rebeldes que dejaron su Madreselva