A Dyhego... ;)
La vida es una puta con la quiero acostarme cada noche y despertarme sin desmaquillar cada mañana con el rimel pegado en las pestañas...
Quisiera comerme sus uñas, beberme su aliento, empañarme en su cristal en cada suspiro.
Es quimera pura, un gajo de limón amargo para acompañar con tequila y sal.
Es la puta más fina y sensual que he conocido, adornada con puntillas, finos calados y tacones altos.
Los años pasan y se va entre tules rojos y carmines indelebles. Se esfuma como el vaho de un aliento.
Galopa al trote como un viejo potro, como las horas que giran en el desprendimiento de las arenas en las arterias.
Nos perdemos en el intento de tanto buscarla hasta empezar a vivirla y morderla a dentelladas, como lobos en celo una noche de luna llena, límpida de estrellas.
VIDA reposición AQUÍ Vida. Vie 2011 en un clic ;)
Será porque todas las generalidades vengan de donde vengan, y el pensamiento único me pone de los nervios... será. O porque entre Dios y yo, los sabelotodo moralistas y yo, existe un contencioso imposible de resolver ¿?. Nunca ha sido tu caso, Dyhego. Conversar contigo, siempre me ha devuelto a la vida.
Merci, prof!!
¿Estaré y estoy loca de atar? Fijo que sí.
Y, cada día que pasa, más asumido... visto lo visto. Amén.
:P
Zarzamora:
ResponderEliminar¿loca? ¡Qué va! ¡Cuerda, y muy cuerda y con esa cordura-cuerda atas imágenes, desatas metáforas que vuelan, "voltigent, s'envolent" y se posan en nuestros pensamientos.
Gracias, merci, siempre a ti, à toi!
Creo que, aunque haya quien piense que esta imagen vida-puta pudiera ser sexista, etcétera (¡qué rollo, qué aburrimiento!), es muy exacta. La vida siempre seduce, con su vi primavera, con su juventud, con su risa, con sus ganas inagotables de seguir y seguir, pero también ¿qué sórdida, qué rastrera, qué traicionera, qué inhumana, qué cruel! Cuando ya uno cree que las cosas se van a a tranquilizar, que ahí así, ahora toca un momento de paz, zas, te suelta una bofetada (h..., diría más de uno) y ahí te la llevas.
No queda otra que apechugar, con ganas, sin ganas, ahogándonos en un vaso de agua y, en un ratpto de osadía, enfrentándonos al oso, a la serpiente, al monstruo, a ese campo extenso del final de la película Sirat.
Pensouillard!
Salu2 sans tuiles.
;)