lunes, 30 de marzo de 2026

DIo ¡SOS!




Los pasos retumban en la memoria y en la sien, en los cristos crucificados con olor a madera de añeja pátina, tambores martilleándonos a mí la niñez, la adolescencia,  y a ti, tu agnosticismo y a aquel otro su ateismo, y a muchos otros su laicidad. Más incienso. Más mantillas y con la puntilla en la nuca del deseo mutilado en un vía crucis. La procesión de la vida nos enseñó a ser más incrédulos y menos nosotros. 


A jugar con las rejas clavadas en la frente, y a cubrirnos de tiza y pan negro los guardapolvos. No sé de qué sirve transmitir tanta miseria, fanatismo y dogmas.

No pude creer en ti, pero es que ya hace tiempo que dejé de creer en todo y en cualquier Dios.

Hartazgo de cirios, hartazgo de disfraces, de hipocresía que camina para, al final encontrarse con lo más ruin del ser humano: el secuestro de la razón y el dominio del corazón, la esperanza y la fe.

¿Hasta cuándo? Hasta que excomulguemos y nos den la excomunión por tanta suciedad con la que nos cubren cada día. El escepticismo es un regalo que nos dieron, sin nunca esperar nada. Creo sólo en lo que siento, cuando lo siento, pero tampoco apostaría ya por ello.

Fueron 36 largos años de analfabetismo, y aún seguimos sumidos en cierto letargo. Allah, Jehovah, Budah, ... etc siguen también en las mismas.

Y en retroceso hacia el futuro.

Es arte para mí y/o folklore,  y como arte de crucificarnos la sangre que aún corre por las venas, lo vivo, lo contemplo, y lo siento a través de cada Dios con su religión a nuestros costales.

Con todo mi respeto a los creyentes.

Feliz Semana Santa y no Tansanta... y lo que le toque a cada cual su martirio.


P.S. Yo, me quedo contigo, Hombre, imperfecto y de pecado y mundo, hecho a su imagen y semejanza ¿?









No hay comentarios:

Publicar un comentario

Rebeldes que dejaron su zarzamora