viernes, 27 de septiembre de 2024

oTRO oTOÑO

 Llegaste esta vez  endomingado, recién peinadito y con ese perfume que huele al after save de después de un buen afeitado, para festejar la vendimia juntos en el viejo Montmarte.




Intentarás robarme las caricias de un sol que todavía luce en la piel los tatuajes de todas las olas que bañan las tormentas de las noches de verano.

                                              ¿Recuerdas aquella Ballata d'autuno de Mina?


Llegarás mojándome el calendario que tacha con paraguas otro nuevo otoño con sus hojas borrando días en la languidez del despertador de alguna nostalgia.




Lloverás haciéndole cosquillas a mis botas altas, y dormiremos bajo el letargo del asfalto reflejando alguna lágrima, mientras con indolencia nos miremos  haciéndole la raya al medio a lo que fue y aún no ha sido.




Quemaremos esquirlas en la chimenea de los olvidos, bailaremos con la memoria que se mudó al ático, y abriremos aquella botella de vino con la que bañar las rosas de algún terco recuerdo, de esos que se empeñaban en seguir en un sentido único, sin sentido alguno.



Danzaremos al compás  de Les feuilles mortes, un nuevo tango, un pas de deux, con una pirouette que le saque la lengua a las zapatillas rojas que ya dejamos en el altillo del armario y a mano por si nos reta  con algún nuevo desafío el azar.
Recordaremos que las hojas muertas, hasta reverdecieron en el corazón de nuevos amantes.

Nos pondremos los guantes y reservaremos algunas castañas calientes en los bolsillos hasta que llegue el invierno leyendo a Prévert, en el banco de nuestro presente, que tanto pasado y futuro acompaña...



Y besaremos los sauces y los olmos y despertaremos a los cipreses adormecidos, recostados en sus sombras. Y dejaremos a los amantes de los sueños-pesadillas recrearse en su caja de autoengaños.



                       Borraremos las pupilas que se esconden en los trasteros de los cristales de la indiferencia.
                                  Y a todos los peones que juegan a ser reyes y reinas.





Ya está aquí, ya está mecido entre aguaceros este nuevo otoño que con sus alas abiertas, desplegando besos de lluvia y umbríos silencios vestidos de solapadas ausencias… ya ha llegado sin apenas darnos cuenta- un año más- al ir deshojando el calendario; y nos pillará de nuevo, otra vez a la intemperie, escribiéndole páginas a los versos que recién nacidos nos van entrando, intrusos,  por el resquicio de la ventana.





Llega con sus cambios climáticos y cromáticos y con un universo de conocidas y sempiternas hojas secas, que ya cada uno pintará, esculpirá y escribirá con su mejor arco iris para que no le muerda su vacío, ni las nadas que nos queden por crear y por vivir.






¡¡¡ Feliz Primavera al resto...!!!

3 comentarios:

  1. Sobre “El otoño”, Prévert escribió:
    “Un caballo se desploma en medio de una alameda
    Las hojas caen sobre él
    Nuestro amor tirita
    Y el sol también.”
    Montand, el artista, un canalla, bordaba el otoño, ejemplo del triunfador sobre un escenario, un mal hombre fuera de él. Un seductor, decían, con el dolor de sus víctimas. Menudo historial.
    Pero, Madreselva Rebelde, ¿qué nos va a ti y a mí? Si el otoño ha llegado y se adivinan las noches largas y el frío, que no nos entre al corazón, que no nos paralice, que nos conserve la esperanza y la risa. Estamos vivos y la poesía de los días nos espera aunque llueva o por eso. Besos de finales de septiembre.

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  2. Llegó el otoño con lluvia y frío. Mi sangre como la savia fluye más lenta. El nórdico cobija la noche de un corazón que se aletarga y un alma que desea emigrar.

    Un beso.

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Rebeldes que dejaron su zarzamora