La Muerte, la
Calaca es ese personaje que más tarde o temprano vendrá a buscarnos.
Es un personaje
que desconoce la educación, el estatus social, raza y color, edad y profesión,
virtud, lealtad, bien o mal.
Le importa un
carajo , no le importa lo que hayas hecho durante tu corta o larga vida.
Cuando llega se limita a recordarnos nuestra fugacidad, el
hecho de que llegamos con el único fin de emprender nuestro efímero recorrido
en sentido contrario.
Y aún es más.
No olvida
martillearnos el:
“Llegaste hasta
aquí para irte en el momento en que yo lo precise, sin advertencia, sin posible
escapatoria, sin plegarias, sin compasión”.
Ana Céspedes Catañeda, en su último poemario, nos advierte de este fin y nos aconseja a quienes seguimos en vida, y en pie, lo difícil que resulta el duelo, y con cierto sarcasmo y gran parte de sabiduría de lo que nos ayudará a seguir adelante, y de lo que mejor dejemos atrás. Y es una gran sabia. Os invito a seguirla.
Cada duelo es un
mundo. Al igual que cada ser humano un universo…
He leído y vuelto
a leer el poemario de Ana.
Y os invito a seguir
sus consejos, excepto uno, en el que ella sé sabrá perdonarme.
Cuando un hdlgp
te mata por dentro, acabas con ÉL, y ese duelo forma parte de tu vida. E igualmente
podrás aplicarte cualquier consejo que puedan darte.
Del tipo… si te
quedaste tanto tiempo con ÉL es porque te lo merecías… eres una masoka...
Nadie merece
duelo alguno.
Un duelo, es un
duelo.
Como Ana, al leer, y releer su poemario, me identifiqué tanto con la muerte de mi padre, a quien a día de hoy todavía no puedo llorar o bien ante el maltratador que cada día intento enterrar y no lo logro.
Francamente es una de esas lecturas que no te dejarán indiferente, y que por la parte que me toca también te aconsejo..
Te quiero, Ana.
Este poemario es extremadamente
recomendable, ya que no sabrás hasta qué
punto removiste / es capaz de remover mi memoria/la vuestra, mi pensamiento/el vuestro y la escritura en el instante vital en el
que me/y/u os podáis encontrar.
Gracias,
preciosa.
Eva M.

Madre mía! madre mía! madre mía!! agradecida y muy, pero que muy emocionada!! gracias mi querida Zarza... sabes que has sido una parte muy importante en mi duelo y en mi recuperación... tener a alguien como tú (ya te lo he dicho, pero te lo repito) en mi vida en un momento tan complicado, ha sido muy importante!! así que gracias por esta reseña y gracias por todo lo que has hecho (y sigues haciendo) por mí!! te quiero un montón!!
ResponderEliminarGracias a ti, Ana ;)) Nos vemos pronto. Te quiero.
ResponderEliminarZarza:
ResponderEliminarya me lo leí y releí y es una poesía profundamente sencilla, sensible sin sensiblerías, llega al corazón.
Gracias a la autora y gracias a ti.
Salu2.
Es excelente el poemario. Hacía tiempo que no volvía a leer y releer un libro. Además de sensible y sencilla es de una gran calidad. Tiene ese toque de universalidad para llegar al corazón de cualquiera. Y gracias a ti también, murcianico.
EliminarRealidad cruel pero, realidad al fin. Gracias por la recomendación... Por cierto, el gran problema que tengo no es que llegue mi fin, que está cerca, sino que no veo que haya hecho algo para dejar al mundo un poco mejor de como lo hayé
ResponderEliminarDuele cada golpe, cada insulto, cada vejación. No se disipó su daño ni con su muerte. Despierto asustada cada noche, no perdono.
ResponderEliminarLeeré a Ana.
Un beso.
Hasta lo más cruel se redime en tus palabras y en los versos.
ResponderEliminarBss
Debería pensar la pálida vencedora que necesita de los mortales, para no quedarse sin ocupación. Y tal vez tener que llevarse a si misma.
ResponderEliminarAunque fuera invisible a veces puede sacarsele un empate.
Besos.